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CALDERÓN TIENE PASE AUTOMÁTICO SIN PASAPORTE A LA CORTE PENAL INTERNACIONAL.

De pronto apareció en las redes sociales un tuit de Felipe Calderón “AMX: Nos informa Inmigración de Cuba que pasajero FCH no está autorizado para entrar a Cuba y solicita que no sea documentado en vuelo AM451”. Pretendía viajar a la isla para estar presente en un homenaje por el aniversario luctuoso de Oswaldo Payá, activista opositor al régimen castrista.

 

Luego le escribió a Rosa María Payá, hija del homenajeado: “lamentablemente no podré estar con ustedes en el homenaje a tu admirado padre. Inmigración de Cuba solicitó que no me documentaran”; y agradeció al personal de Aeroméxico sus atenciones “sé que no es culpa de ustedes”. Por su parte el  ex presidente de Chile, también de filiación de extrema derecha, Sebastián Piñera, escribió que Cuba también impidió que Mariana Aylwin viajara a la isla.

Cabe mencionar que Oswaldo Payá fue un activista político líder de un sector de oposición al gobierno cubano; fundador del proyecto Varela, mediante el cual, invocando la Constitución cubana, recolectó las firmas necesarias para solicitar cambios legislativos en materia de derechos humanos, libertad de expresión, prensa, amnistía a presos políticos y elecciones libres.

Fue Premio Andrei Sarajov de los DH, concedido por el Parlamento Europeo, varias veces aspirante al Nobel de la Paz; a diferencia de otros disidentes cubanos, Payá se oponía al embargo estadounidense y nunca aceptó ayuda del gobierno de Estados Unidos para sus acciones; los radicales de Miami lo acusaban de simpatizar con la ideología base del sistema comunista.

Murió el 22 de julio del 2012, cuando su automóvil se estrelló viajando a la provincia de Bayamo; en el accidente también perdió la vida otro opositor al régimen Harold Cepero; el conductor Ángel Carromero, dirigente de la organización juvenil del Partido Popular español fue juzgado por homicidio involuntario, repatriado a España y  al ser puesto en libertad declaró que “los servicios secretos cubanos asesinaron a Oswaldo Payá”. Nunca presentó evidencias.

En este contexto, al margen de consideraciones sobre la Revolución Cubana, el régimen en que devino y el respeto que merece cualquier activista que luche por una causa que considere justa y violatoria de derechos fundamentales, queda claro que el principal objetivo del activismo de Felipe Calderón es obtener reflectores que abonen a su reelección por interposita esposa.

Felipe Calderón y su guerra acumularon más muertos que la guerra de Vietnam, superaron –en víctimas- los conflictos de Irak, Libia y Sri Lanka. Según datos del INEGI, su sexenio dejó un saldo de 121,683 muertos, además de otros miles de heridos y desaparecidos.

La visión de Felipe Calderón sobre hechos de abusos y violaciones de derechos fundamentales se encuentra en las antípodas de aquellos en los que ahora quiere montarse. El 31 de enero de 2010, un grupo de sicarios del crimen organizado asesinó a 15 jóvenes estudiantes en Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez.
 
Desde Japón, donde se encontraba de gira, Calderón con sorna, declaró: “eran pandilleros, fue un ajuste entre narcomenudistas, si los mataron fue porque en algo andaban”. Días después, Luz María Dávila, madre de dos de los estudiantes masacrados, le dijo a la pareja presidencial “yo no puedo darle la mano, porque para mí no es bienvenido, quiero que usted se retracte de que eran pandilleros, le apuesto que si a usted le hubieran matado un hijo, usted debajo de las piedras buscaba al asesino”.

Javier Sicilia, en julio del 2012, le escribió a Calderón una carta abierta reclamándole sus promesas incumplidas, aquí un fragmento “usted reconoció en los diálogos que sostuvimos en el Alcázar del Castillo de Chapultepec lo que esa visión puritana y corta, obstinada en la violencia como método no le había dejado reconocer: la existencia de las víctimas que usted había reducido a un ‘se están matando entre ellos’, a ‘algo habrán hecho’, a ‘bajas colaterales’, que se reducían al 1% de los muertos. Un lenguaje que, con el estropajo del eufemismo, es idéntico al que usaron los nazis para justificar sus crímenes”.

Por ello, el 25 de noviembre de 2011 se presentó ante la Corte Penal Internacional una demanda contra Felipe Calderón, respaldada por más de 23 000 firmas, por la comisión de delitos de lesa humanidad; en ella se documentaron 470 casos de asesinatos, torturas, desapariciones forzadas y reclutamiento de menores.

Como se advertirá, Calderón no debe preocuparse porque Cuba le niegue la entrada. Miles, cientos de miles de mexicanos le conceden pase automático sin pasaporte a La Haya, sede donde se juzga a los criminales de guerra.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

Es viernes, “hoy toca”, diría Germán Dehesa.

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh